lunes, 17 de diciembre de 2007

Formación científica básica a nivel escolar

Formación científica básica a nivel escolar

Las ciencias naturales pueden desarrollar e incentivar en las personas la capacidad para aprender; la enseñanza de las ciencias puede contribuir a la adquisición de capacidades y destrezas adecuadas y pertinentes para aprender y seguir aprendiendo, de manera de conocer, interpretar y actuar en un mundo donde lo único constante será el cambio. Esto implica considerar, por una parte, que la enseñanza de las ciencias debe permitir la adquisición conocimientos determinados, y, por otra, capacidades, destrezas, actitudes, valores, que les permitan enfrentarse e integrarse de manera crítica y autónoma al medio social y cultural.
Parece importante que los niños tomen conciencia sobre la implicancia e impacto de las ciencias en la vida cotidiana. Por otro lado, la enseñanza de las ciencias favorece en niños y jóvenes el desarrollo de sus capacidades de observación, análisis, razonamiento, comunicación y abstracción; permite que piensen y elaboren su pensamiento de manera autónoma. Además, construyendo su cultura científica, desarrollan su personalidad individual y social. El aporte de las ciencias naturales debería facilitar la aproximación de los alumnos a la realidad natural y contribuir a su mejor integración en el medio social.

La adquisición de conceptos científicos es sin duda importante, pero no es la única finalidad de esta enseñanza: además, debería ser capaz de brindar a los niños conocimientos y herramientas que posean un carácter social, para que adquieran seguridad en el momento de debatir ciertos temas de actualidad. Asimismo, debiera introducirlos en el valor funcional de la ciencia, capaz de explicar fenómenos naturales cotidianos y dotarlos de las herramientas necesarias para indagar la realidad natural de manera objetiva y rigurosa.



La demanda social de competencias científico – tecnológicas es, probablemente, uno de los argumentos consistentes sobre la necesidad de proporcionar una educación científica de calidad en la escuela básica. Por otra parte, la psicología demuestra que en los primeros años de escolaridad los niños conforman ya su visión del mundo… y que aún sin formación científica, o con una escuela que esté ausente de este proceso formativo, el niño formará un esquema cognitivo que le permita explicar cómo funciona el mundo al que pertenece y con el que interactúa. Estas concepciones intuitivas permanecerá sin alteraciones hasta que surja una contradicción lo suficientemente poderosa que obligue a una revisión. Es responsabilidad de la escuela ofrecer a los niños las ocasiones adecuadas para la construcción de un esquema cognitivo lo más acertado posible para pasar de las preconcepciones – a veces erróneas – a concepciones que tengan sustento científico. La responsabilidad escolar, además, que los niños, una vez que se han formado esquemas mentales, tengan la suficiente flexibilidad para estar abiertos a la incorporación y búsqueda de nueva información que permite acceder, progresivamente, a una mejor explicación de la realidad, y alcanzar, así, a niveles superiores de formación y conocimiento, que hagan posible, por una parte, seguir aprendiendo, y, por otra, insertarse laboralmente con éxito en un entorno que vive acelerados procesos de cambio. Un niño que vivirá en un mundo caracterizado por la vertiginosa producción de información, donde la herramienta básica de inserción será el conocimiento, necesita adquirir competencias que lo habiliten para la búsqueda, análisis y selección de información relevante para analizar un problema determinado. La formación científica escolar, básica, debe proveer dichas competencias.

Si este contexto puede definirse como “alfabetización científica”, que se da en el marco de ocho años de escolaridad, o ahora, en Chile, en 12 años de enseñanza obligatoria, conviene recordar los planteamientos divulgados por la UNESCO, ya en 1993… recomendando la incorporación del proceso de alfabetización científica temprana. El documento de la UNESCO puntualiza que la enseñanza de las ciencias naturales:
• Contribuye a la formación del pensamiento lógico a través de la resolución de problemas concretos.
• Mejora la calidad de vida.
• Forma para la futura inserción en el mundo científico – tecnológico.
• Promueve el desarrollo intelectual.
• Constituye soporte y sustrato de aplicación para las áreas instrumentales (Lenguaje, Matemáticas).
• Permite la exploración lógica y sistemática del ambiente.
• Explica la realidad y ayuda a resolver problemas que tienen que ver con el mundo real.
• Es amena, interesante.

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